La segunda parte de conflictos se puede resumir de la siguiente manera:
El jefe no tiene suficiente poder para convocar una reunión entre Mr D y yo, así que la cosa va de mal en peor.
El siguiente día laborable (el sábado), Mr D no va a trabajar porque se encuentra mal, y yo trabajo bastante duro en el informe que me han pedido. En la hora de la comida, centro de reunión del equipo español, esta vez me toca comer con mi jefe donde la situación es bastante incómoda/cómoda. Es decir, después de la charla que tuvimos el día anterior, el se siente bastante confiado para hablarme sin apartar tanto la mirada como lo hacía antes. Pero mi situación no es cómoda. Yo dejo patente mi malestar, y que esta situación no puede continuar hasta que tenga un encuentro con Mr D. Pero el evita ese tema y yo, en la hora de la comida no se lo recuerdo.
A la hora del café se nos une Mr A. Que actúa como si no supiese nada y mantiene una conversación casi en exclusiva con el jefe. Mi comportamiento es casi como de ausencia mental. No me apetece hablar de nada y no hago un esfuerzo por hacerlo.
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Por la tarde en la oficina, yo no soy capaz de trabajar. Estoy tan saturado del trabajo tan rutinario que he hecho por la mañana, que no soy capaz de concentrarme. Escribo algunos emails a colegas, leo la prensa electrónica y charlo por el msn con la filipina que se me presentó un día en el skype abierto de una compañera de trabajo en Madrid (ya contaré la historia).
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Al día siguiente, Mr D sí que va a trabajar y yo también. Los cruces inevitables dentro de la oficina, yo no soy capaz de levantar la cabeza y hago todo lo posible por no cruzarme con él. La hora de la comida era para grabarla en cinta. Mr D hablando constantemente con Mr H (un experto alemán en señalización que suele venir cada mes para echar una mano), con mi jefe y con Mr I.
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Situación incómoda para todos en la que se podía cortar la tensión y en la que salí perdiendo. Me vi con el pasaporte y el billete de avión para el día siguiente. La hora del café aun es peor. Yo ya con la mente en el avión de regreso…
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Por lo menos, pensaba, que antes de marcharme me iba a ir con la cabeza bien alta. Acabaría con lo que se me había encomendado (y que no es poco). Pero para ello, tengo que preguntarle información a mi jefe. Cosa que no sé, pero yo no le entiendo nada. No sé si lo hace a posta, que soy tonto, que está muy nervioso (esto creo que es lo que me parece) pero no le entiendo nada. Situación que sucede desde que llegué aquí. Tiene los nervios siempre a flor de piel, por el trabajo, por mantener el equipo, etc. Ahora entiendo mejor el concepto de Inteligencia Emocional –recomiendo una lectura de lo que pone sobre esto en la Wikipedia o en los libros que he mencionado-.
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Aun así sigo trabajando, a mi manera. Cuando llega Mr A, tarda un poco en apreciar la situación y me echa un cable “traduciendo” lo que mi jefe ha intentado explicarme. En fin, esa tarde, hago el trabajo que ellos tardarían hacer un mes. No exagero, el trabajo no es mucho si se realizase en unas condiciones normales, pero se ve que cuando llevas bastante tiempo en Arabia es diferente.
En fin, de camino a casa con Mr A, le pido que me hiciese otro favor. Que hablase con Mr D para que me coincidiese una “audiencia”. Cosa difícil, después de ir a su casa y de gritar con Mr I y con Mr D, se pospone para mañana.
Al día siguiente, Mr D hace lo posible por evitarme. Casi no aparece en la oficina (aquí, en el momento que tengas un poco de responsabilidad, ante la ausencia de un líder resonante (por llamarlo de alguna manera), cada uno tira para donde le apetece. Por la noche, Mr D viene a mi casa y empiezo a hablarle. La verdad, es que me reacción creo que no se la esperaba. Pero le digo exactamente lo que pensaba: Que aquí estoy sin que nadie me invitase, que teníais un grupo con un rol bien definico, que tengo mil defectos como cada uno, y le acabo diciendo que si me lo pide, me voy. Que intentaría evitarle los 14 días que quedan para mi regreso, y al llegar a Madrid pondría cualquier excusa para firmar mi despido.
Parece que doy en el clavo y esa reacción no se la esperaba. Hasta acabamos filosofando sobre la amistad, mujeres, y demás. Sin embargo, parece resistirse moverse de su rol. A los días siguientes intenta incordiarme un poco. Me corta las conversaciones, miradas amenazantes, etc. Yo a lo mío. Intento hacer mi trabajo aunque en esas situaciones (y no exagero), da la sensación que estás en la cárcel, y por qué no decirlo, se viven situaciones angustiosas que ya han experimentado mis compañeros y que el Yoga, la Relajación y el descanso evitan que sean apreciados (“autocontrol”, creo que es la palabra técnica).
En fin, después de una semana interminable, nos vamos a Bahrein (excepto Mr A que su garganta enferma no se lo permite). Un par de copas, un par de risas, y todo va a mejor. Aun así tendrá que pasar un par de días para que se calmen las aguas.
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Por otra parte, me he dado cuenta de otra cosa bastante curiosa que quizás no tenga nada que ver con esto, la imitación de los gestos. Es decir, pasamos tanto tiempo juntos, que inconscientemente nos imitamos gestos unos de otros. Otra cosa, ahora me doy cuenta que antes de llegar aquí había dos frentes: Mr D contra Mr A. Aunque se respetaban, se evitaban y cada uno tenía su territorio. Y entonces llegué yo. Carne fresca.
Corolario: He pasado esta situación sin gritar, sin insultar y tomando yo la iniciativa. Cosas por la que creo que he salido reforzado. Sin embargo, (ahora me arrepiento bastante), he puesto de manifiesto mis pensamientos sobre mi jefe. Esto sin duda me traerá consecuencias y ahora Mr I (uno que estuvo en la cárcel 3 veces), me desprecia cuando bebe (y esto sí que asusta). Menos mal que dentro de 14 días me vuelvo para España.
Para rematar con algo positivo. Mi jefe y Mr A se fueron este viernes (el día festivo aquí) a Riyahd (la capital del reino saudí) para votar en la embajada española, por lo que me he quedé sin coche para mi habitual lectura en el Starbucks de mi centro comercial favorito. Después de disfrutar la piscina yo solo, me fui al centro comercial más cercano andando (a 1h by foot). Llegado allí he descubierto otro renuncio de mi jefe. Se puede entrar en las zonas recreativas aunque no seas un niño, mujer o padre de familia. Por lo que ya he descubierto otra actividad lúdica para los weekends: Matar zombies con una pistola de plástico como cuando tenía 15 años. :-)
PD: Estos dos últimos posts, por tratarse de temas muy personales, lo borraré dentro un par de días.
viernes, 29 de febrero de 2008
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4 comentarios:
¡¡Joder, tiu!! Vaya marrones... De todas formas, por lo que veo, a base de asignaturas de economía, libros de autoayuda y yoga te has convertido en un ser superior: una especie de señor Miyagi o de pequeño saltamontes que habita por encima de las tensiones mundanas... De todas formas por lo que cuentas, tienes ahí una caterva de capullos de mucho cuidado...
En fin, macho... que te sea leve... Ahora mismico me voy a poner a hacer algo de yoga, a ver si se me pega algo de inteligencia emocional de esa (o aunque sea de la otra, pues bien está también)
Un saludo y muchos ánimos
El yoga lo cambiaba yo por mi medicicina, que ya sabes cual es,
espero que las tensiones se rejlajen sobre todo con Mister I que como le entren ganas de petarte el ojete..... mejor no pensarlo, de todas maneras lo que estas viviendo ahí seguro seguro que te vale y mucho como experiencia, así que intenta enriquecerte con ella todo lo que puedas.Ánimo que ya queda poco.
Un abrazo del hombre medicina
Mañana tengo un vuelo a Toronto de do s horas...si me aburro de mirar por la ventanilla ya lo leo! jeje
Hola de nuevo,
Siento responder tan tarde, pero es que estas últimas semanas han sido bastante agitadas.
En primer lugar me gustaría comentar que entiendo un poco la postura del equipo español. Han estado aquí durante dos años, y por muchas cosas lo han pasado bastante mal. Por lo que su actitud quizás sea muy diferente si hubiese sido en otras circunstancias.
En cualquier caso, ahora mismo la situación ha pasado a un estdo de calma metaestable (joder, que friki me estoy volviendo). Sin embargo, viendo que yo sería un centro de tensión para todo el mundo, he renunciado a pasar aquí otros 3 meses.
Sobre todo cuando mi jefe me suelta que si estoy aquí no es por que lo haya pedido él, sino porque lo ha querido la gente de Madrid (ahora entiendo que nunca me haya apoyado), y que no tiene trabajo porque tiene gente suficiente para mi excepto ser un "controler".
Así que muy probablemente tendré que buscar un nuevo curro. Me cago en rossss, me duran menos tiempo que un caramelo a la salida de un colegio.
Ha sido bonito mientras duró :P
Saludos,
Isaac
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